Mountain Biking on the Moon
Viaje de una noche en bicicleta de montaña por el volcán activo de Pacaya
Nuestro viaje a Pacaya fue una historia de buena suerte: 2 días de buen clima en el corazón de la temporada de lluvias en Guatemala. Una nueva ruta: 16 asistentes - dos vehículos de apoyo y camping hicieron de este el mayor viaje logístico para Mountain Bike Guatemala hasta la fecha.
Durante años hemos estado explorando formas de conectarnos Antigua y el volcán activo Pacaya en bicicleta. El resultado es una ruta que circunnavega las laderas volcánicas con más de 10,000 pies de descenso con transporte en dos días. ¿Quieres acompañarnos en nuestro próximo viaje? Ponte en contacto aquí
Tierra virgen y vegetación de otro mundo. Jinete: Scott Harding.
Colaboración Eco Park
Este viaje fue nuestra primera colaboración con el parque ecológico. finca el amate en el lado sur del volcán. La propiedad fue parcialmente consumida por una gran erupción en 2010 cuando un nuevo cráter abrió un río de lava que llegó a 70 metros de la casa. Después de la erupción, la familia dedicó la propiedad a la conservación, abriendo un parque de observación de aves y vida silvestre.
Cruzando campos de lava
Hace 9 años, una enorme erupción abrió un nuevo cráter en el volcán de Pacaya y mandó ríos de lava peligrosamente cerca de la finca. Se han abierto nuevos caminos con maquinaria a través de la lava para dar acceso.
Antigua
Son las 6:30 a. m. y preparamos las bicis en Antigua. El clima está inusualmente despejado para un octubre en Guatemala: una luz dorada se derrama por las calles empedradas. Cargamos 14 bicis en dos vehículos y repartimos el equipo de camping y los suministros para nuestro viaje de 2 días. Gran parte de la ruta va por caminos 4x4 intransitables para el bus, así que Erick manejará por el camino largo alrededor del volcán para encontrarnos con el equipo al final del día. Andres nos seguirá en el pickup como apoyo de emergencia.
Subimos en shuttle por las faldas del volcán de Agua. A 2600 m (8,500 pies), este será el punto más alto del viaje. Abajo se abren vistas sobre las planicies costeras del Pacífico. Nuestro primer descenso sigue caminos deslavados, interrumpidos por el tráfico matutino de caballos mientras los campesinos van rumbo a sus siembras. A lo lejos brilla el parque eólico de Guatemala y del Pacaya sale humo.
El grupo tiene ganas de arrancar y sale rápido. Yo me quedo atrás reparando llantas ponchadas conforme van saliendo: ¿quién sigue usando cámaras en 2019? Bajamos por bosques subtropicales y cafetales hasta un calor que nos deja la piel pegajosa de sudor. Con las prisas, le ganamos al bus al punto de encuentro para el shuttle. Dividimos el grupo y los ciclistas más fuertes se echan la subida de 5 km hasta San Vicente Pacaya.
¡El ciclista Giovanni Gomez está emocionadísimo por salir a la ruta!
Una ruta de roca
Enlazando caminos 4x4 bien rudos, recorremos las laderas rocosas del volcán, con sus faldas cubiertas de neblina.
Peligrosamente cerca
El Pacaya es un complejo volcánico que abarca una zona con muchos pueblos y aldeas. Sorprende cuánta gente vive a la sombra de este volcán activo. La Ciudad de Guatemala (3 millones de habitantes) está apenas a 18 km al norte. Los pobladores del Pacaya viven en la pobreza, esquivando erupciones; trabajan laderas propensas a deslaves y a la lava, en la ganadería y cultivando café y piña.
Acercándonos a la bestia
A medida que nos acercamos al volcán, el clima cambia. Una neblina baja se arrastra y le da un aire inquietante al paisaje. Ya no vemos la montaña, pero la podemos sentir. En las bicis atravesamos barrancos empinados y caminos toscos parchados con concreto instantáneo y filosa roca volcánica. Esta es tierra ganadera: las vacas de engorde pastan en potreros verdes alimentados por las lluvias de la temporada, y a nuestro alrededor hay florecitas diminutas. Entre la neblina se recortan horizontes irregulares de lava seca.
Un momento muy especial cuando este vecino de El Patrocinio se acercó a cantarnos a la orilla del camino.
Rodando en la luna
Pedaleamos en medio de un oscuro paisaje volcánico. La ruta es nueva, recién abierta con maquinaria a través de campos de filosa roca de lava.
Ciclista: Julio Axpuac
FINCA EL AMATE
Gilber, el dueño, nos da la bienvenida a la Finca el Amate con una ráfaga de apretones de manos y fotos. Está feliz, porque somos el primer grupo en llegar a la finca en bici, desde Antigua. Gilber creció en la finca; se fue a vivir a Tailandia varios años y regresó a Guatemala después de la erupción para asegurar el futuro de la propiedad. Es un apasionado observador de aves y le encanta nombrar las distintas especies que puedes ver en los bosques de la finca.
Gilber nos lleva a nuestro campamento mientras la lluvia llega en ráfagas. Hoy, en general, nos libramos del mal tiempo en las bicis, y todos estamos agradecidos. Acampar no es algo común para la mayoría de los guatemaltecos, y el ambiente está lleno de pláticas sobre equipo y de gente enseñando lo que trajo.
¿UNA PARRILLADA TAILANDESA EN GUATEMALA?
Gilber nos prometió una parrillada ecológica y cumple con carne y verduras recién asadas, servidas en platos compostables de bambú. ¡Los vegetarianos del grupo se sorprenden al recibir también una ensalada tailandesa de fideos! Con la panza llena, regresamos a las carpas para cantar y hacer relajo a punta de tragos bajo el aguacero. Cerca de la medianoche la tormenta se despeja y nos regala nuestras primeras vistas de lava fundida en erupción sobre nosotros, en el volcán.
Intercambiando historias y buscando líneas en los campos de lava bajo el volcán de Pacaya.
Día 2
Después de una noche de lluvia, una mañana despejada

El volcán de Fuego suelta un poco de vapor.
Dos volcanes activos en un mismo lugar
El equipo se levanta temprano para tomar fotos. Una capa ligera de nubes filtra el amanecer en tonos rosados y rojos. Justo cuando estamos por darnos por vencidos y preparar el desayuno, el sol rompe en el horizonte y enciende el paisaje en un incendio de color. Por primera vez vemos dónde estamos en este caos volcánico de lava, montañas humeantes y barrancos ondulantes.
Desde nuestro mirador se ven numerosos volcanes alineados en cadena. Los dos volcanes más activos de Guatemala, el Fuego y el Pacaya, se pelean nuestra atención en un duelo de fuego y humo. "¡Ahí va otra vez!", exclama alguien emocionado, señalando hacia el volcán de Fuego mientras un enorme deslave baja arrasando la montaña.
Ganadería y planicies de piña
Estamos a 1300 m; el aire está fresco y, sorprendentemente, no hay insectos. Sacudimos la lluvia de la noche de nuestras carpas y nos preparamos para el día. Hoy seguiremos bajando hasta el nivel del mar, siguiendo los campos de lava por viejas fincas y cañaverales de Escuintla, allá abajo.
Gilber nos guía en moto para salir de la finca por un sendero singletrack nuevo. Cruzamos parches espinosos de piña. El volcán humea sobre nosotros. Cuando la moto ya no puede seguir, nos echamos las bicis al hombro y continuamos a pie por los campos de lava.
Llevando las bicis a donde nunca habían llegado
Con el clima despejado, tenemos las vistas que nos perdimos el día anterior mientras atravesamos las faldas del volcán. A nuestro alrededor hay campos de lava y ceniza que se extienden en enormes flujos. Bajamos siguiendo un antiguo río de lava. Ya a 10 km de la cumbre, es increíble ver hasta dónde llegó la lava durante la erupción.
Los caminos son rocosos y empinados. La piedra suelta golpea las bicis; casi no hay subidas en la salida. Pasamos varios riachuelos de agua tibia que corre cristalina desde la roca de lava. Hemos entrado en la zona tropical y todo está mojado y húmedo por las lluvias. Hojas del tamaño de colchones se acomodan en los recovecos. Las palmeras salpican el paisaje.
Nos echamos las bicis al hombro y seguimos a pie, cruzando la tierra agrietada. El contraste entre los suaves campos verdes y la lava oscura es impresionante. Bajo nuestros pies, el suelo sigue caliente.
Terreno inmenso
Vistas del humeante volcán de Pacaya desde los campos de lava, allá abajo.
Gran parte del descenso fue sobre piedra suelta, con varios cruces de río.
El clima de pastizales de tierras bajas de Escuintla, parecido a una sabana.
Una primicia de MTB Guatemala
Hoy el grupo va mucho más tranquilo, parando a tomar fotos a lo largo del descenso. ¡No es carrera, es turismo! Aparte de unos cuantos agricultores, no vemos a nadie en la ruta, que baja por valles remotos; todo a nuestro alrededor es verde. Peleamos con unas cuantas llantas ponchadas más y con cruces de río junto al pickup.
Al salir del bosque a los cañaverales, recibo mi primer mensaje de Erick por radio: ¡Estoy cerca! Empujamos por caminos de lodo llenos de surcos hasta llegar a la van para almorzar. El calor nos alcanzó y cada vez que paramos se nos forman gotas de sudor en la cara. Todos nos morimos de ganas de almorzar.
En la van nos sirven sándwiches y guacamol. Todos sonríen, cansados del descenso rocoso. En nuestros dos días recorrimos apenas 60 km alrededor del volcán, esquivando la lluvia y las llantas ponchadas. 14 guatemaltecos y un extranjero pudimos ver el Pacaya por primera vez desde el asiento de la bici.
A medida que Guatemala crece como destino internacional de mountain bike, mi meta es promover rutas como esta como una forma sostenible de vivir la riqueza cultural y la biodiversidad que el país tiene para ofrecer: sacar a la gente al aire libre a descubrir una de las joyas de las Américas.
-Brendan James
Mountain Bike Guatemala está a la vanguardia de una creciente revolución del deporte y el ecoturismo en el país. Nuestros tours pasan por pueblos pequeños y lugares nuevos, aliviando la presión que el turismo tradicional pone sobre el medio ambiente.
El mountain bike es turismo sostenible: le da valor a la tierra más allá de la extracción de recursos. El mountain bike también puede ofrecer una fuente alternativa de ingresos a comunidades aisladas que luchan por adaptarse a un mundo que cambia.
¡ Escríbenos y déjanos mostrarte la verdadera Guatemala!
¡El volcán de Pacaya es uno de nuestros nuevos itinerarios para 2020!
Aventuras de MTB Guatemala